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MEJOR DISEÑO +BIENESTAR

El diseño es un factor importante que puede influir directamente en nuestro estado de ánimo. La convención sobre los Derechos del Niño, en su artículo 31 y 39 establece lo siguiente:


Los Estados Partes deben reconocer el derecho del niño al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad. Los Estados Partes adoptarán todas las medidas apropiadas para promover la recuperación física y psicológica y la reintegración social de todo niño víctima de: cualquier forma de abandono, explotación o abuso; tortura u otra forma de tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes; o conflictos armados. Esa recuperación y reintegración se llevarán a cabo en un ambiente que fomente la salud, el respeto de sí mismo y la dignidad del niño.


Hace más de 30 años, Panamá ratificó esta convención mediante la Ley 15 de 1990 y desde ese momento se comprometió a garantizar el bienestar basado en derechos de todas las personas de 0 a 17 años haciendo énfasis en aquellos con mayor vulnerabilidad. Sin embargo, las autoridades encargadas de velar por el cumplimiento de dichas obligaciones han ignorado las necesidades más vitales de menores residentes en distintos Albergues y Casas Hogares del país.

Los espacios para Albergues, Casas Hogares y cualquier otro tipo de centro de rehabilitación en el que se realiza una recuperación y reintegración del menor, debe contar con un diseño que promueva la salud física y mental de los niños, niñas y adolescentes. Espacios cerrados con poca iluminación, aislamiento del exterior, estructuras repetidas que dan sensación de claustrofobia, condiciones de ventilación pobre, escaleras incómodas, insuficientes vías de escape o pocas facilidades para personas discapacitadas son algunos de los elementos que revelan que una obra no está pensada para el bienestar del individuo.


Como sociedad civil, debemos exigir se garantice la protección integral de la niñez y la adolescencia, tal y como ha sido indicado por El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en varias ocasiones, siendo la última de ellas en 2018, en las “Observaciones finales sobre los informes periódicos quinto y sexto combinados de Panamá” del Comité de los Derechos del Niño.

PARÁMETROS PARA PROMOVER BIENESTAR EN EL ESPACIO Es posible seguir ciertos parámetros y utilizar la arquitectura e interiorismo como herramientas para promover una mejor calidad de vida en albergues y casas hogares de Panamá, recordando siempre que para poder avanzar de manera efectiva en la prevención de cualquier forma de violencia, abuso y maltrato es necesario reducir las brechas de desigualdad que perpetúan la pobreza y vulneración de los derechos en la infancia. No veremos cambios significativos en nuestro país si las autoridades competentes no actúan con responsabilidad social.

1.ILUMINACIÓN


La entrada de luz natural a las edificaciones, además de disminuir los costos de iluminación y la emisión de gases invernadero, resulta una de las más importantes consideraciones que se deben tomar en cuenta en el diseño de una obra arquitectónica saludable. La luz actúa a un nivel funcional y práctico, pero también lo hace a nivel estético y sensorial.


El espacio interior debe ser un refugio, en el cual los niños, niñas y adolescentes puedan desarrollar actividades sin perder cierto grado de conexión con el espacio exterior. La iluminación natural se relaciona con el bienestar general y la calidez que ésta brinda, por lo que su inclusión debe ser fundamental en interiores.

A medida que avanza el día, la luz solar desaparece y se genera la necesidad de recurrir a la luz artificial. En el interiorismo, es de vital importancia la proyección de este tipo de luz, ya que determinará las sensaciones que se generan y la funcionalidad del espacio.


El cuerpo del ser humano está diseñado para responder ante los cambios de luz que suceden a lo largo de un día. A este fenómeno se le llama ciclo circadiano y le permite al cuerpo regular el ritmo cardíaco conforme a la cantidad de luz. Durante el día, el sol emite una luz entre blanca y azul que nos ayuda a mantenernos alerta y a sentirnos con energía. Es importante evitar colocar luz blanca en zonas de descanso, especialmente en habitaciones. Cuando el cuerpo absorbe demasiada luz del tipo incorrecto, el ciclo de sueño se puede ver afectado.


El ritmo cardíaco se adapta a la cantidad de luz, nuestro cuerpo produce una hormona llamada melatonina que nos ayuda a la regulación del ciclo sueño-vigilia. La luz cálida se caracteriza por sus tonos amarillentos los cuales el cerebro asocia con calidez, confort y relajación. Por sus características, es ideal para las habitaciones o la sala de televisión.

Por otro lado, la luz neutra, como su nombre lo indica, es un balance entre la luz cálida y la luz fría. Es más común verla en combinación con la luz cálida que con la fría, pero ambas configuraciones son posibles. Se caracteriza por mantener un ambiente relajado pero con un toque más activo que permite realizar tareas que requieran atención. Por lo que se recomienda su uso en áreas donde se realicen actividades sociales como el comedor y también en áreas de transición como los recibidores y los pasillos.

2. AMPLITUD


En lugares donde las personas pasan la mayor parte del tiempo, la amplitud de los espacios juega un rol importante para su bienestar psicológico. Techos altos, pasillos amplios, estancias que puedan ser modificadas según la necesidad de quienes las ocupan, contribuyen a disminuir los niveles de ansiedad que suelen sufrir las personas que ven transcurrir su día en un lugar cerrado. El uso de jardines y fuentes internas. al igual que el uso de cristales en la división de los espacios, generan una sensación de libertad promoviendo la salud mental.

La elección de colores en los muros divisorios y techo pueden tener un impacto significativo en la apariencia general de un espacio. Los colores claros, en escalas de beige, azules pálidos, rosas pálidos o cremas están son casi una segura elección en espacios pequeños. Esto no quiere decir que no se pueda romper con una pared pintada de color fuerte; se puede siempre y cuando el tono del color fuerte contraste con las paredes de color más claro. Se puede también emplear elementos cálidos como la madera en el mobiliario y otros materiales que funcionen en armonía con el conjunto interior del espacio.

3. VENTILACIÓN



La falta de ventilación no solamente aumenta la demanda energética al vernos obligados a depender del aire acondicionado, sino que también causa un exceso de agentes patógenos en el ambiente, generando alergias y problemas respiratorios. Una buena configuración arquitectónica puede hacer que el espacio interior cuente con una ventilación natural, o sea gratuita y sostenible. La ventilación natural directa es la más utilizada. Consiste en abrir las ventanas para renovar el aire. La ventilación natural cruzada se produce al abrir ventanas de fachadas opuestas generando una corriente de aire en el interior de la vivienda que disminuye el calor. 4.NATURALEZA


Incorporar elementos de la naturaleza como vegetación, luz natural, piedras o incluso el uso de madera, en el diseño interior puede proporcionar composiciones más ricas y complejas en el entorno construido. El paisajismo, las texturas, las siluetas ayudan a crear un ambiente de bienestar y comodidad para sus usuarios.

Cuando la niñez crece en contacto con la naturaleza, tienen la oportunidad de desarrollar distintas habilidades, este contacto con el medio ambiente favorece sus capacidades de observación y razonamiento. También les brinda serenidad y los ayuda a ser independientes, disminuyendo miedos e inseguridades. Los investigadores José Antonio Corraliza y Silvia Collado, de la Universidad Autónoma de Madrid, concluyeron que “aquellos niños que disfrutan de un mayor contacto con el medio natural son capaces de afrontar mejor algunas situaciones adversas a las que son expuestos habitualmente, y además sufren menos estrés del que cabría esperar si no contasen con este factor protector que es la naturaleza”. Aunque el ser humano se haya adaptado al modo de vida urbano, el cerebro sabe que no es su medio natural, y todavía añora estímulos primitivos más conectados con la madre Tierra.

La naturaleza ofrece una cantidad tan elevada de incentivos, que la relación con ella provoca un estímulo directo en las neuronas, en las emociones y supone una experiencia que genera un inmediato bienestar. Cuando consideramos el paisaje en el diseño, permitimos que la niñez y la adolescencia desarrollen también su empatía, esa maravillosa capacidad de ponernos en el lugar del otro, ver la realidad desde otro punto de vista, fuera de nosotros. Según una investigación de Sevillano Triguero (2007), las personas menos empáticas se muestran poco interesadas por los problemas ambientales.

Los centros que se dediquen a la rehabilitación para la recuperación y reintegración de la infancia deberían considerar siempre la implementación de huertos, por sus multiples beneficios. La jardinería durante la infancia ayuda a los niños a desarrollar un ejercicio moderado, y afianza las interacciones sociales positivas. El huerto brinda un lugar seguro para los menores que han sufrido abusos, los ayuda a aumentar la autocomprensión, el desarrollo de habilidades interpersonales y cooperativas. El huerto es un medio por el cual los niños experimentan la conexión con el mundo natural, y los involucra en un proceso de formulación de preguntas significativas. Adicional, estudios realizados en Estados Unidos por Bell & Dyment en el 2008, indicaron que los niños que cultivan sus propios alimentos tienden a comer más frutas y verduras.